miércoles 29 de julio de 2009

Autobio

Creada gracias a la casualidad de un encuentro entre extranjeros en un mismo país, nací majestuosa y soñada fruto del amor y deseo de crear una nueva familia.
Nombrada Norka como mi madre, condena de virtudes entremezcladas con rasgos personales de mi segundo nombre, el de mi padre.
Receta perfecta para el comienzo de una vida juntos, reemplacé al cachorro con el cual empiezan todas las familiar primerizas.
El destino se llevó a mi abuelo paterno y me arrastró a Chile, dejando mi cariño repartido en dos naciones y el lugar vacío y aún tibio en mi hogar Argentino.
Los trabajos de mi padre nos movilizaron varias veces por el pías, y así crecí desprendiendo pedacitos de mi cariño por varios lugares, completando las bases de mi personalidad ultradependiente de mis padres, ya que representaron lo único constante en mi vida.
Logré establecerme en un lugar definitivo, en Santiago, donde actualmente vivo mi adolescencia, donde éste trastorna, distorciona y regulariza mi ser.